GrooveArena

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Por qué cada ronda sortea un tempo nuevo

GrooveArena elige un tempo entre 60 y 120 BPM al empezar cada ronda, y nadie en la sala puede cambiarlo. Esto es lo que esa única regla le hace al juego.

Lo primero que hace una ronda es sortear un número entre 60 y 120. Todos en la sala reciben el mismo, queda fijo durante los cuatro minutos y no hay ningún control en el editor para cambiarlo. Es deliberado, y hace más trabajo del que parece.

Evita que la ronda sea un calentamiento

Los productores tienen un tempo al que van por defecto. Si se les dejara libre, todo el mundo llegaría a la ronda sabiendo ya qué iba a hacer, y los cuatro minutos se irían en teclear algo que han tocado cien veces. Un tempo que no elegiste es una restricción a la que tienes que responder, y responderla es el juego.

Hace legible la competición

Cuando todos van al mismo tempo, en el mismo compás y sobre los mismos ocho compases, la escucha final es una comparación de verdad. Nada suena mejor solo por ser más rápido o más largo. La única variable que queda es qué hiciste con ello, que es la única que merece puntuarse.

El rango no es arbitrario

Sesenta es lo bastante lento para que un trap a medio tiempo respire y un loop lo-fi se eche atrás. Ciento veinte es lo bastante rápido para que el house y el drum and bass funcionen sin sentirse recortados. Entre medias caben el boom bap, el synthwave y casi todo a lo que la gente echa mano. Ampliarlo por cualquiera de los dos lados produciría rondas en las que media sala no tendría lenguaje que aportar.

Una consecuencia que conviene saber antes de entrar en cola: ocho compases a 60 BPM duran treinta y dos segundos, y a 120 duran dieciséis. Una ronda lenta es el doble de música que escribir y el doble que aguantar en la escucha. Son los mismos cuatro minutos en cualquier caso.

Four minutes is shorter than it sounds.

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